03 diciembre 2007

HISTORIA BUCLE DE UNA CARTERA

Paseaba cabizbajo por el centro de la ciudad. Ya estaba anocheciendo, las farolas comenzaban a alumbrar, la gente paseaba de un lado para otro sin importarles las bajas temperaturas. De pronto llamó mi atención el ruido de una cartera al chocar contra la acera. Dejé mis pensamientos a un lado y pude ver delante de mí una cartera.

Me agaché la cogí y miré hacia delante a ver si podía averiguar quien era el dueño. Decenas de personas iban y venían y nadie parecía echarla en falta. De nuevo fijé la atención en la cartera, la miré por ambos lados y la abrí.

No había dinero, ni tarjetas de crédito, ni ningún carnet ni pasaporte que pudiera informarnos quien era el propietario. Estaba vacía…no, en un pequeño apartado parecía haber algo.

Casi me caigo de espaldas cuando descubrí aquella foto en la que aparecía yo junto a otros tres desconocidos. Di la vuelta a la foto y en el dorso había una dirección escrita a lápiz, “ calle la isleta, 16 bajo”.

La curiosidad me alentó a buscar aquella dirección y así lo hice. No estaba muy lejos de allí. Apenas tuve que caminar cinco minutos y encontré la calle y el número.


Me paré frente a la puerta miré la foto y apreté el timbre. Esperé pero me pareció que no funcionaba y decidí usar los nudillos. Golpeé la puerta tres veces y esperé.

Allí no había nadie y si lo había no quería abrirme. Acerqué la oreja pero no pude oír nada. Volví a llamar y al minuto me alejé de allí.

Caminaba pensativo por los alrededores cuando por detrás noté que unas manos me agarraban y al darme la vuelta vi que me estaban amenazando con un gran cuchillo.

Levanté las manos y el asaltante rebuscó por mis bolsillos hasta que encontró la cartera la cogió y salió corriendo.

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Paró de correr tres calles más abajo cuando se aseguró de que nadie le seguía. Entonces decidió comprobar cual era el botín conseguido por aquel asalto.

Sacó la cartera la miró todos sus apartados y no vio nada excepto una foto donde aparecía su asaltante y…soltó la foto del susto que le produjo verse al lado del que hace unos instantes se había convertido en su víctima. Miró aquella cara y la remiró y estaba seguro que no la había visto antes, ni recordaba el momento de haberse hecho aquella foto.

Asustado miró a su alrededor y cuando vio que nadie le miraba tiró aquella cartera en la papelera que más a mano tenía y acto seguido se alejó de allí andando deprisa.

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Estaba amaneciendo ya cuando el barrendero descolgó la papelera y echó todo su contenido en el cubo que llevaba. Entre toda la basura le pareció ver algo que le llamó la atención. Apartó los envoltorios de unos pasteles y encontró una cartera. La cogió la miró y la abrió.

No parecía haber nada. Seguramente alguien la robó, cogió todo el dinero y la tiró en aquella papelera. La llevaría a la central como hacen con todas las cosas que se encuentran por la calle.

Antes de guardarla en su bolso le dio por abrir todos los compartimentos y encontró una foto donde aparecían él y otros tres individuos. Que extraño era aquello ¿Qué hacía él en esa foto con aquellos desconocidos?

Cambió de opinión y en lugar de llevar la cartera a la central la llevó a la comisaría aquella misma tarde.

-Señor comisario- dijo el barrendero –me encontré esta cartera en una papelera y he descubierto que en ella hay una foto en la que aparezco yo con tres hombres que no conozco de nada y por detrás hay escrita una dirección.

El comisario cogió la cartera. La abrió y buscó la foto encontrándola enseguida.

Aquel hombre no mentía, rápidamente le distinguió en la foto. Pero en lo que no se había dado cuenta aquel barrendero era que otro de los hombres que posaban en aquella foto era el mismísimo comisario.

-Yo también salgo- dijo el comisario devolviendo la foto al barrendero.

-¡Es verdad!- exclamó este –usted también sale en la foto.

El comisario cogió la cartera y salió enseguida camino de aquella dirección que aparecía por detrás de la foto.

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Ya estaba anocheciendo, las farolas comenzaban a alumbrar, la gente paseaba de un lado para otro sin importarles las bajas temperaturas. De pronto el comisario se echó la mano al bolsillo y notó que había perdido la cartera. Se giró y no pudo ver nada entre aquel tumulto.


FOTO: macacolandia

3 Comments:

Anonymous http://cimujadas.es said...

Muy buen relato, me ha gustado mucho.

Un saludo

09 diciembre, 2007 22:36  
Blogger Pedro Ojeda Escudero said...

he dado con una solución para los comentarios en Blogger desde otras plataformas:
Perdón por la intromisión, pero he dado con una solución para los comentarios en blogger desde otras plataformas: http://laacequia.blogspot.com/2007/12/solucin-urgente-los-comentarios-en.html
Por favor, avisadme si detectáis que no va bien.

11 diciembre, 2007 21:40  
Blogger Pedro Ojeda Escudero said...

bueno, pues parece que la solución no era tan fácil o que no la he entendido tan bien, a ver si entre todos damos con el asunto.

12 diciembre, 2007 00:18  

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