13 noviembre 2006

QUE EMPIECE LA FUNCIÓN

Desde el día que llegamos no pararon de enseñarnos números circenses. Nos acostumbraron a relacionar comida con ciertas acciones. Nos transformaron en unos seres obedientes y educados.
La verdad es que a mi no me suponía gran esfuerzo aprender a dar todas esas piruetas, todos esos saltos y volteretas, pero a mis compañeros les costaba más.
Muchas veces me hacía el tonto para solidarizarme con ellos. Todos estábamos en esto y no era justo que por poseer mayor inteligencia castigasen a mis compañeros.
Así nos pasamos varios meses, fue un trabajo diario, persistente, pero al final pudimos ver sus frutos.
El número que éramos capaces de realizar no estaba mal del todo. Si todos poseyeran mis cualidades podríamos haber hecho algo más complejo, pero esto era lo que había y no se podían pedir peras al olmo.
Llegó el día del estreno. La gran carpa rojiblanca llevaba levantada unos cuantos días, pero se notaba que había llegado el momento por que el movimiento era más fluido. Todos ultimaban sus números con cierto nerviosismo.
La música circense, el olor a fieras, los niños con sus padres ocupando los asientos, todo parecía presagiar un éxito seguro.
Y así fue, la función fue un éxito, todo el mundo salió muy contento y la gran carpa se llenaba en todas las representaciones. El ambiente era muy animoso, la comida más abundante, pero la rutina de realizar todos los días a tres horas diferentes el mismo número circense consumía mi entusiasmo inicial.
Pasé toda la noche en vela y aunque me dolía separarme de mis amigos decidí largarme antes de que saliera el sol.
Pronto me sustituirían por otro y todo volvería a ser perfecto.
Nunca olvidaría mi temporada circense, pero tampoco me apetecía pasar el resto de mis días haciendo las mismas monerías por un puñado de plátanos. Para eso no abandoné la manada.

4 Comments:

Anonymous maray said...

y a tantos de nosotros nos pasa lo mismo, pero ni platea tenemos! La vida con rutina suele ser aburrida. Adentro y afuera del circo.

13 noviembre, 2006 14:25  
Anonymous aiyana said...

con razón dicen que venimos del mono ;)

14 noviembre, 2006 11:27  
Blogger Macacolandia said...

unos venimos más que otros, jejeje.

14 noviembre, 2006 15:42  
Blogger natalia jt said...

me podian llamar del circo, que a mi me gusta mucho hacer el mono.hablas con el mono, y le das mi número, vale??

15 noviembre, 2006 13:20  

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