16 octubre 2006

¿QUE HORAS SON ESTAS?

Abrí los ojos y pude ver unos seres verdosos con cabeza ovalada y ojos enormes, eran iguales a esos extraños seres que aparecen tan a menudo en mis sueños.

“Un momento, un momento, para el carro. ¿me estás diciendo que saliste de trabajar y fuiste abducido por unos extraterrestres?¿Así sin más?¿De verdad piensas que me voy a tragar esa historia?”

Me importa una mierda que te la creas o no, tú me preguntas y yo te respondo.

“Ya, pero date cuenta que es difícil ce creer una historia como esa. Yo pensaba que me ibas a decir que te tuviste que quedar a hacer horas extras, que habías pillado un atasco o que te encontraste con un amigo que hacía mucho tiempo que no veías y os entretuvisteis hasta tarde, pero esto, compréndelo.”

Piensa lo que quieras, yo sólo intentaba ser sincero contigo, que luego siempre me echas en cara que ando con mentiras.

“No te enfades cariño, perdóname, siento no haber confiado en ti. A ver, ven aquí, siéntate conmigo y sigue contándome esa historia.”

Bueno, pues como ya te dije eran verdosos y con ojos grandes. Me pusieron una especie de camisón como el de los hospitales y me tumbaron en una mesa rodeado de focos. Había también unos paneles enormes donde no paraban de aparecer números y letras extrañas. Me pusieron unos sensores por todo el cuerpo que recogían datos de la composición del cuerpo humano.

“¿No tenías miedo? Yo me habría muerto de miedo.”

Un poco, pero según fue pasando el tiempo me fui relajando pues no parecían peligrosos.

“¿Y después?”

¿Después de qué?

“Pues de los sensores, ¿No te hicieron nada más?.”

Ah!, sí, me hicieron más pruebas, radiografías, me miraron los ojos, me extrajeron sangre…

“¿Sangre?”

Sí, unos análisis de sangre.

“Entonces tendrás la marca de los pinchazos, vamos, arremángate y enséñamelos.”

¿Qué pasa, que no me crees?, sigues sin creerme.

“No, simplemente tenía curiosidad por ver si eran especiales, venga déjame verlos…”

No, no insistas, no tengo pinchazos en los brazos.

“¿No te pincharon en los brazos? ¿Entonces dónde te pincharon?”

No, no me pincharon, utilizan una especie de laser que extrae la sangre sin necesidad de pinchazos.

“¿Y duele?”

No, apenas lo notas y no deja marcas. ¿Por qué me miras así?¿No me crees verdad?

“Pues no Pedro, no te creo, por mucho que lo intento no puedo imaginarme a esos seres haciéndote pruebas y tu allí tan tranquilo”

Es verdad, te lo juro por lo que más quieras, nunca te mentiría cariño.

“¿Pero como es posible que no tengas ninguna marca? En las películas siempre dejan marcas…”

Cariño, esto no es ninguna película, es la vida real, las cosas no son como en las películas.

“No se que pensar”

Lo se, no debe ser fácil asimilar una cosa así, no todos los días vienen los extraterrestres y abducen a tu marido.

“¿No te dijeron nada?¿Ningún mensaje que dar o cual eran sus intenciones?”

No, nada, tal cómo me absorbieron me soltaron, pero nada más. Ahora si no te importa me gustaría irme a dormir, como comprenderás he tenido un día muy duro.

“Si claro, no te abducen todos los días, vete a dormir, yo no tardaré”


Pedro entró en la habitación y ella aprovechó para registrar los bolsillos de la americana de su marido y encontró una tarjeta en la que ponía: Elena – 618 333 828.
En seguida comprobó que ni Elena era el nombre de un planeta ni aquel número correspondía a la matrícula de ningún platillo volante.

3 Comments:

Anonymous Anónimo said...

pero el tuvo tanto trabajo en inventar todo eso, que yo si fuera ella, lo perdonaria. Una abducionzita sola, dále, que mal hace??

16 octubre, 2006 16:38  
Blogger Zifnab said...

Yo me lo hubiera creido

A lo mejor Elena era una extraterrestre

Se feliz

17 octubre, 2006 04:39  
Anonymous Anónimo said...

Si yo fuese ella, probaria tambien eso de ser abducida... mas que nada para comprenderlo mejor

17 octubre, 2006 13:45  

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