09 octubre 2006

EMPLEO BREVE

Agobiado por las necesidades económicas no me quedó otro remedio que aceptar aquel trabajo.
En mi corta pero intensa vida laboral había experimentado todo tipo de empleos pero ninguno como aquel. Salí de la entrevista con la sensación de que todo era un sueño, pero según fueron pasando los minutos lo fui asimilando.

La noche anterior al primer día de trabajo casi no dormí, cuando parecía que conciliaba el sueño me sobresaltaba la idea del nuevo puesto.

Por fin llegó el momento. Me personé allí con bastante tiempo de adelanto pues siempre me horrorizaba la idea de llegar tarde el primer día. Me dijeron que esperase al que iba a ser mi compañero para darnos las instrucciones a los dos a la vez.

Llegó cuando apenas faltaban dos minutos para la hora acordada, nos presentaron y nos explicaron bien en que consistía nuestro trabajo.

Nos llevaron hasta la caseta donde deberíamos cambiarnos todos los días. El disfraz que nos teníamos que poner tenía mucho colorido y las caretas de goma eran terroríficas. Nos disfrazamos, miré por la ventanilla y ni que el taquillero abría las puertas de la atracción. Mi compañero y yo nos miramos , es el momento, pensamos y salimos afuera.

El griterío era ensordecedor, cientos de personas llenaban el recinto. Eran muchos los niños que ya habían ocupado asiento. Los padres, al otro lado de la vaya les saludaban con el brazo. Otros niños llegaban ahora y eran acompañados por los padres hasta los asientos.

Lo primero que pasó por mi cabeza fue terror al verme delante de todas aquellas personas que fijaban su atención en mí y en mi compañero.

Un gran bocinazo sonó y reaccioné sin saber muy bien lo que hacer. Miré a mi compañero y él me miraba a mí, creo que los dos estábamos igual de perdidos. Le vi que se ponía la máscara y yo le imité.

Cogimos nuestras escobas y nos metimos dentro del túnel. Estaba bastante oscuro, el griterío de los niños retumbaba en las paredes y me dije a mi mismo que o espabilaba y comenzaba a asustar o perdería el trabajo.

Mi compañero salió del túnel a la vez que el tren, yo decidí esperarle dentro, dispuesto a abalanzarme sobre el primer vagón y asustar a los niños que allí se encontraban.

El tren entró de nuevo en el túnel y yo salté sobre el peldaño del vagón. Resbalé y caí hacia atrás golpeándome la espalda contra el duro suelo.

Allí tumbado podía oir las risas de los niños mofándose de mí. Me levanté como pude, me sacudí el disfraz y busqué la escoba, no había ni rastro de ella. De nuevo entró el tren en el túnel y al girarme para mirarlo recibí un escobazo en plena cara que me hizo caer de culo.

Las risotadas de los niños se podían oir a distancia, el disfraz se me había rasgado por varios sitios, me había hecho una pequeña herida en la mano de la cual sangraba un poquito.

Tenía la intención de salir del túnel cuando me di cuenta del aspecto tan deplorable en el que me encontraba. Esperé a que entrara mi compañero y le pedí que me consiguiera otro disfraz.

El tren dejó de dar vueltas y mi compañero apareció con otro disfraz y se salió. Comencé a quitarme el disfraz roto cuando de nuevo sonó el bocinazo y justo entró el tren en el túnel cuando tenía los pantalones a la altura de los tobillos.

Me quedé inmóvil del susto, no supe como reaccionar, los niños me señalaban y se reían de mi. El tren salió y aproveché para cambiarme, pero me fue imposible pues perdí el equilibrio y caí hacia delante con la mala suerte de engancharme la única prenda que llevaba puesta con un alambre.

El tren apareció de nuevo, yo me tapé lo máximo que se puede tapar una persona con dos manos. Los niños se burlaban de mi tirándome cosas, insultándome y hasta escupiéndome.
Indignado por tanta humillación salté sobre el vagón cabecero sin pensármelo dos veces y agarré a un niño del cuello.

Así fue como me pudieron ver los padres de los niños que esperaban fuera, desnudo, sucio, magullado y procediendo a estrangular a un niño.

Por alguna extraña razón el jefe me dijo que no volviera más por allí.

6 Comments:

Anonymous aiyana said...

je je por esa atracción habría que pagar doble

09 octubre, 2006 11:07  
Blogger Chasky said...

Joder que mala suerte tener pillado a uno de esos cabrones por el cuello y salir en ese momento cuando podías habele estrangulado en la oscuridad del tunel y no haber sospechado nadie de ti.

09 octubre, 2006 18:31  
Blogger Angel y Demonio said...

Juajuajuajua!! Joder, yo tambien opino que debieran haberte pagado el doble! Juajuajuajua!!

Saludos!

09 octubre, 2006 19:42  
Blogger Para, creo que voy a vomitar said...

Joer, cómo ha cambiado el cuento... En mi época chillábamos despavoridos.

10 octubre, 2006 11:17  
Blogger mamen somar said...

Coño...
no sé. Hay veces que es mejor quedarse en casita y morirse de asco en el sillón.
QUË NO!!!!
Y lo bien qué se lo pasaron los demás!!!
Un mal día lo tiene cualquiera...
Besazos (pero antes, súbete los pantalones...)
Mamen

10 octubre, 2006 17:16  
Blogger Sandra Becerril said...

jajajajaja excelente!!! Me fascina leerte!!!!

12 octubre, 2006 17:35  

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