CRECE
Cada día se hacía más grande, no paraba de crecer.
Cuando me la encontré ya me advirtieron: “aumentará su tamaño espectacularmente”, yo creí que exageraban.
Me asusté una mañana cuando ella inmensa esperaba al pie de la cama a que yo despertara.
Fuera donde fuera ella me seguía, no se separaba de mi en ningún momento.
Una noche decidí irme de la ciudad, pero cuando ya llevaba más de media hora andando, por el rabillo del ojo la ví, siguiéndome.
Paré, ella paró. Continué, ella siguió y así todo el tiempo.
Siempre estaba allí, como la sombra, hiciese lo que hiciese.
Me encerré en mi habitación y pensé, y pensé, y cada vez que asomaba a escondidas por la ventana la veía.
Pasaban los días pero ella me esperaba.
Yo no aguantaba más encerrado en aquella habitación, tenía que hacer algo.
Sin más, una mañana me desperté decidido a plantarla cara. Bajé las escaleras, salí a la calle y paré frente a ella.
“¿Sabes lo que te digo?”, la grité, “que no te aguanto ni un minuto más, así que ya te puedes ir largando”.
La gran mentira agachó la cabeza, dio media vuelta y se fue sin más.
Hay que ver lo que puede llegar a crecer una pequeña mentira y lo difícil que suele resultar deshacerse de ella.
Cada día se hacía más grande, no paraba de crecer.
Cuando me la encontré ya me advirtieron: “aumentará su tamaño espectacularmente”, yo creí que exageraban.
Me asusté una mañana cuando ella inmensa esperaba al pie de la cama a que yo despertara.
Fuera donde fuera ella me seguía, no se separaba de mi en ningún momento.
Una noche decidí irme de la ciudad, pero cuando ya llevaba más de media hora andando, por el rabillo del ojo la ví, siguiéndome.
Paré, ella paró. Continué, ella siguió y así todo el tiempo.
Siempre estaba allí, como la sombra, hiciese lo que hiciese.
Me encerré en mi habitación y pensé, y pensé, y cada vez que asomaba a escondidas por la ventana la veía.
Pasaban los días pero ella me esperaba.
Yo no aguantaba más encerrado en aquella habitación, tenía que hacer algo.
Sin más, una mañana me desperté decidido a plantarla cara. Bajé las escaleras, salí a la calle y paré frente a ella.
“¿Sabes lo que te digo?”, la grité, “que no te aguanto ni un minuto más, así que ya te puedes ir largando”.
La gran mentira agachó la cabeza, dio media vuelta y se fue sin más.
Hay que ver lo que puede llegar a crecer una pequeña mentira y lo difícil que suele resultar deshacerse de ella.
16 Comments:
Que genial, mancantao... porque tienes tanta razón, a veces las haces tan grandes que te envuelven y al final hasta tu mismo te la crees.
Si y algunos no saben que hacer con ella, otros hacen negocio con ella, otros siguen agrandandola, hay para todos los gustos.
jajajaj ta buena esa compa, las mentiras no hay n que alimentarla.
Muy buena vida para vos.
algunas de esas mentiras son tan grandes, mas tan grandes, que ya no son mas las mentiras de tu vida pero tu si, eres la vida de las mentiras esas.
Si hay que mantenerlas a dieta y no dejar que te posean.
Igual hay que hacer como los perros, que si los emborrachas de pequeños luego no crecen.
Y hay quienes creen que la vida es una sola mentira...porque la verdad duele tanto que es mejor esconderse.
Y asi se pasan todos los momentos,la vida entera...mintiendo!.
Saludos
Menta
No soy buena mentirosa... mamá siempre me dice que cuando intento mentirle se me ponen los ojos así como brillantes y más verdes!! Pero conozco gente (oh si!) que hacen de sus vidas una gran farsa. Yo no se como podrán caminar tan tranquilos sabiendolo. Saludos Macaco!
Hay veces que es preciso mentir...y hay mentiras tan bonitas que nos gustaría vivirlas.
Saludos.
La pena de una gran mentira, es contemplar como te deja al filo de una relación, sentimental, de amistad, familiar... Y verte impotente para solucionarlo, sin quedar como un mentiroso, o como pelele al reconocer la mentira. Yo en esos casos, simulo quedarme mudo de por vida y que sea lo que dios quiera. (claro que eso tambien es otra mentira). Pues nada, me encanta ser pelele.
Supongo que, haciendo un simil, a veces la vida es como una gran partida de Poker en la que algunas veces gana el que tiene más suerte y otras el que sabe mentir mejor...
Un blogsaludo.
Igual de importante es echar faroles creibles que tener buenas cartas.
Es verdad que las mentiras te pueden salir mal y meterte en un buen lio pero también es cierto que es muy fácil decirlas aunque yo prefiero evitarlas, no me acaban de gustar.
Ufff, a mi me tienen la espalda destrozá alguna mentira que otra, pero espero deshacerme de ella algún día!
Hasta pronto!!!
Hombre... ciertas mentiras en determinados momentos ahorran mucho sufrimiento, asi que todo depende del cristal de las gafas a traves de las cuales mires las cosas
lastima que ya estés "casado-comprometido".....pero como puedes ser tan mono!!!
Tienes una imaginación espectacular para hilvanar historias con los asuntos más cotidianos.
Preciosa.
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