25 junio 2006

PECADOS CAPITALES V

Envidia

A Juan siempre se le antojaba todo lo que veía que conseguían los demás, era imposible contenerse.

Él no se daba cuenta, pero los demás notaban con gran preocupación que Juan estaba enfermo, enfermo de envidia, una envidia que le corroía por dentro cuando alguien poseía algo que él no tenía.

Juan sería un tiñoso terminal si el dicho fuese cierto (si la envidia fuera tiña, cuantos tiñosos habría).

La envidia es una adicción como otra cualquiera, y como toda adicción que se quiera erradicar lo primero que hay que hacer es reconocer que se tiene. Una vez reconocido el problema deberíamos ponernos en manos de profesionales.
Pero este no era el caso de Juan. Juan nunca reconocería que tenía un problema, el problema siempre lo tenían los demás.

El caso de Juan no era un caso aislado, todo lo contrario, era uno más de esa pandemia que asolaba el mundo. Casi nadie se libraba de padecer envidia, en menor o mayor grado todos la padecían.

Juan no inventaba su vida, sino que tomaba fragmentos de las vidas de los demás y se las quedaba para sí.
No se le resistía nada. Lo malo de esta adicción es que lo que acaparas por que se lo ves a otro en realidad no te hace tanta falta, y al poco tiempo te cansas de ello.

Una pregunta muy frecuente es ¿Hasta que punto es peligrosa la envidia? Pues según a lo que estés dispuesto a hacer con tal de conseguir lo que anhelas del vecino.

Unos solo son envidiosos materiales, (esta es la envidia menos peligrosa) que no paran hasta conseguir lo que los de su alrededor poseen.

Otros (y estos son los más peligrosos) son envidiosos de actos e intentan imitar a los demás en la forma de vestir, de hablar y de actuar. Esta clase de envidia puede causarnos la muerte si la persona a la que emulamos se le ocurre hacer cualquier barbaridad.

Por eso Juan, mientras caía a toda velocidad cubriendo la distancia que había entre el 10º piso de donde partía hasta el suelo, sonreía pensando que ya no tenía nada que envidiar a nadie, que tenía todo lo que anhelaba aunque fuera por poco tiempo.

16 Comments:

Blogger natalia jt said...

que envidia de cuento!!!

25 junio, 2006 15:48  
Blogger debolsillo said...

Qué difícil debe ser ser envidioso, con la de gente más afortunada que uno que hay, te la vivirías envidiando. Yo prefiero alegrarme del bien ajeno.

25 junio, 2006 22:07  
Blogger Angel y Demonio said...

Pobre Juan! Y ni cuenta se dio ...
Leyes de vida: siempre habrá alguien mejor que uno mismo, y tambien alguien peor.
La gracia vendria siendo por tanto ... sacar el partido a lo que se es. Amen.

25 junio, 2006 23:15  
Blogger Cazadora de almas said...

Yo creo que el que sea envisioso lo tiene que pasar fatal...

Besitos!

26 junio, 2006 17:13  
Blogger Para, creo que voy a vomitar said...

A Juan le pasa todo..., lo tienes frito.

De acuerdo con que los más peligroso son esos que envidian alguna "ocurrencia", actos, facetas de otros..., pero creo que a estos se les pilla al vuelo. Como a Juan..., en pleno vuelo.

26 junio, 2006 17:31  
Blogger TÓXIK said...

Yo coincido contigo!! La envidia llega a ser peligrosa!! La verdad me daría miedo que alguien empezara hacer cosas similares a las que yo hago, como imitar mi forma de vestir, etc.....


GRacias por la visita!!

SAlu2 TÓXIK

26 junio, 2006 17:32  
Blogger Gavanido said...

Hola soy Juan. Cerdo, me encanta tu blog.

26 junio, 2006 22:24  
Blogger Macacolandia said...

Es verdad que a Juan lo tengo pluriempleado, no lo puedo evitar, no encuentro otro personaje que se meta tanto en el papel.

26 junio, 2006 23:29  
Anonymous lola said...

¡Y por fin, sus sesos desparramados, en plan expresionismo abstracto, fueron la envidia de todo el barrio!
...otros que también son muy envidiosos son los enfermos de hepatitis

26 junio, 2006 23:34  
Blogger Roque said...

Este pecado capital es uno de los más difíciles de vencer, ya que la virtud que lo contraresta es la Caridad...y es difícil ser caritativo.

A efectos menos teológicos, la indiferencia es un buen antídoto.

por último, Juan tambiém podría haber muerto corroído por la envidia.

Saludos

27 junio, 2006 08:41  
Anonymous aiyana said...

Pobre Juan ya podía haber tenido envidia de un@ que acudiese a un psicólogo ... dime que estaba haciendo puentin... todo el mundo merece otra oportunidad

27 junio, 2006 09:25  
Blogger I said...

Aunque la envidia no necesariamente es mala porque sirve para trazarnos metas en base a lo que vemos en alguien que envidiamoadmiramos, así lo veo yo.

Muy bonito relato.

27 junio, 2006 17:21  
Blogger mamen somar said...

Vivir a través de otros acaba en suicidio, eso queda claro.
Ahora qué no me suelten eso de que hay envidia sana que la envidia nunca fue sana ni buena ni excusable y aquí tenemos la prueba, acaba con la salud...
Un beso de esos monos.
Mamen

27 junio, 2006 19:52  
Blogger Macacolandia said...

Que sepais que contra la envidia no hay vacuna y dudo que la haya.
Además es super contagiosa.
Que envidia me da ver como se os ocurren cosas que comentar.
un saludo.

27 junio, 2006 20:34  
Blogger Viuda de Tantamount said...

Es un pecado bastante mezquino...no compares con la alegria que dan la gula y la lujuria...¡¡

28 junio, 2006 10:16  
Anonymous lola said...

EEEh viuda, tu lo has dicho!

30 junio, 2006 20:15  

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